martes, 30 de noviembre de 2010

LO QUE EL RÍO SE LLEVÓ

He buscado la forma
de darle forma a la palabra, al verbo
para apoyarme en este recurso
y dibujar en este lienzo de papel
el filo de una hoja de viento
que corta con sus aspas de inclemencia
la esperanza del árbol arrastrado
por aguas en turbulencia.
Dibujar con mi estilete en una plancha de cobre
como un grabado
el desastre que deja el río en creciente
la miseria que traen las lluvias
con sus burbujas de frío
y resaltar en ese grabado
en bajo relieve
la angustia del damnificado
del que ahora nada tiene
porque en las burbujas de frío
todo se fue con el río.

martes, 26 de octubre de 2010

AMOR Y RÍO

Qué esperanza anhela el río si sus aguas se van
y con ellas, también se va él,
porque el río solo,
sólo es agua viejera
recuerdos revueltos en espumas
que naufragan en la memoria de la piedra del olvido
que el río pule con lágrimas de lluvia cuando pasa.
Y así como el río pasa con el capricho de volver
ya no será el mismo como tu caprichoso amor
que dijo que volvía siendo otro.
¿Qué sueña entonces tu amor,
si sus ilusiones peregrinas
como el río, cambia de curso para desembocar en otro mar?
Mas cuando tu amor como el río, desemboque en esas aguas de sal
el mío llegará a un lago de aguas duces
regado con las lágrimas de la lluvia de la esperanza
que anhelaba el río
para volver amar.

domingo, 17 de octubre de 2010

UNA VIOLETA PARA UN POETA

¿Quién deshojará violetas
en mi tumulto de poeta?

Vinicius de Moraes






Cuando el poeta duerma
ese otro sueño que se llama muerte
en la larga noche de la eterna tiniebla
y ya su último sol caiga con el crepúsculo
y en el horizonte su estrella se apague,
¿quién deshojará las violetas en su funeral?
¿Qué amigos lo acompañarán para leer
sus versos de adioses?
Se oirá una canción de nostalgia,
un lamento gris en la tarde lluviosa,
y la rosa
o la violeta
ha de ser para el poeta,
flor deshojada como otro cisne que voló
el vuelo más alto sin retorno,
sin la fantasía de esa dulce ilusión
que se llamaba vida.

miércoles, 6 de octubre de 2010

UNA SOMBRA ENCIMA DEL SEMÁFORO

Encima de un semáforo hay una sombra como un invierno en suspenso,
la nube de una lluvia por caer lenta y silente sobre la ciudad.
Yo aguardo el cambio de luz al verde esperanza
para verme en el horizonte de tus ojos,
mas el rojo del centinela electrónico me detiene igual que el aguacero.
Y no sólo hay charcos en la vía, sino abismos grises en la bóveda celeste
e indigentes famélicos alrededor del semáforo ahogados en posos de hambre
y taciturnas meretrices embriagadas de sueño y trasnocho,
porque el semáforo se quedó en verde, pero ya sin esperanza,
y ningún hombre se detiene,
para comprar un amor furtivo y hacerlo bajo la lluvia.
También están los trapisondistas, los orates, los contusos,
los que andan en el rebusque cotidiano, igualmente está el sicario
esperando que el semáforo cambie de nuevo al rojo para matar,
y así, conseguir su sustento diario.
Así estamos todos en esta aldea remota, nadando en los espejos de estos charcos,
coda uno desarrollando su rol en el gran teatro de la vida
done el verde de la esperanza se fue del semáforo.
Más yo esperaré que regrese ese verde de pradera
para verme en el horizonte de tus ojos y contemplar contigo
el parto de un nuevo sol.

jueves, 23 de septiembre de 2010

LA UTOPÍA DE LA ESPERANZA

Qué temblores harán del dolor del mundo
Un llanto de fuego que se ahogue en el inferno
De los que sufren el tormento del hambre
Mientras en las cumbres de las “Naciones Unidas”
Las promesas en papel se queman en los ceniceros
De presidentes y primeros ministros
De cancilleres como mensajeros de paz que vomitan guerra
Por sus fauces de mamíferos de oro y plata
En tanto que los miserable del planeta
Llamados por los países del primer tipo
De esa manera proclive y despreciable
Mueren por el pan de cada día
Por la hambruna que pulula por países
Mal llamados del tercer tipo
Donde los sueños ya parece la utopía
De un sueño fallido
Porque la muerte de cada noche
Se llama así:
Sueño
Y será así mientras en las cumbres de las “Naciones Unidas”
Los presidentes y los primeros ministros de los países del primer tipo
Como murciélagos metálicos sigan chupando el oro y la plata
De los que sueñan con la utopía de la esperanza

domingo, 29 de agosto de 2010

ACERCA DE LOS TEMORES Y EL PODER DE LA MENTE

Los TEMORES no son otra cosa que situaciones de no riesgo, pues cuando una persona no se atreve a arriesgarse a algo, es porque tiene miedo de fracasar, entonces crea una zona de seguridad, como una especie de refugio del cual no quiere salir para protegerse, porque tiene presente en la memoria, fracasos anteriores, y siente miedo de pasar por la misma situación cual quiera que ella sea. Esto, hace que la persona se deje conducir por el EGO, porque el ego no quiere volver a sufrir otro fracaso, pues al ego no le gustan los cambios. Entonces, el YO REAL, queda supeditado a lo que el ego mande. Para entender esto con mayor claridad, pongo un ejemplo fácil de entender: suponga que el ego es el gerente de una empresa, y el yo real, es el propietario. El gerente debe ser autorizado por el propietario de la empresa para realizar una transacción.

¿Qué hacer para superar los temores? La respuesta es sencilla: un rotundo no al miedo. La persona debe salirse de esa zona de seguridad en la cual está metida como en una burbuja invisible que no le permite arriesgarse.
Todo está en el manejo o dominio de la MENTE.

“La mente humana no es un dechado de virtudes a la hora de procesar la información. Tal como sostenía Buda, ella es la responsable principal de nuestro sufrimiento. El conflicto es claro: no podemos destruirla ni prescindir de ella radicalmente, pero tampoco podemos aceptar la locura y la irracionalidad sin más. La complejidad de la mente no justifica resignarnos a una vida de insatisfacciones, miedos e inseguridades.

¿Qué hacer entonces? Conseguir que la mente se mire a sí misma, sin tapujos ni autoengaños, para que descubra lo absurdo, lo inútil y/o lo peligroso de su manera de funcionar.
La mente humana tiene una doble potencialidad. En ella habita el bien y el mal, la locura y la cordura, la compasión y la impiedad. La mente puede crear la más deslumbrante belleza o la más devastadora destrucción, puede ser la causante de los actos más nobles y altruistas o la responsable del egoísmo más infame. La mente puede dignificar o degradar, amar u odiar, alegrarse o deprimirse, salvar o matar, soñar hasta el cansancio o desanimarse hasta el suicidio”.

Con base en esta reflexión de Walter Riso, podemos entender por qué el ser humano ha logrado grandes inventos en favor de la humanidad, grandes descubrimientos, pero también el ser humano con la misma mente, ha provocado grandes tragedias de un tamaño que sólo se pueden medir con el metro de la estupidez, como son las armas de destrucción masiva, las bombas atómicas, porque no siempre la inteligencia supera la estupidez del hombre. Esto me produce dolor y tedio, pero es así. Esta es la naturaleza humana, pero no por esto debemos seguir perdidos, pues vivimos perdidos, porque nos han extraviados, venimos de un antiguo extravío del cual hay que parar o de lo contrario, vamos al abismo. Esta tenaz sentencia, la escribió el gran poeta colombiano, Gonzalo Arango, fundador del Nadaísmo. Sin embargo, si hay un extravío, la mente humana tiene la capacidad de corregir el rumbo, pero aquí se presenta un interrogante: ¿Cómo corregirlo? Es la gran pregunta. Para dar respuesta a este interrogante, es preciso tener en cuenta que “la mente es egocéntrica, busca sobrevivir a cualquier costo, incluso si el precio es mantenerse en la más absurda irracionalidad”. En la historia hay un ejemplo de una mente demasiado egocéntrica, de una irracionalidad sin límite que causó una tragedia de una inmensa magnitud: el absurdo desastre de Hiroshima y Nagasaky. El entonces presidente de los Estados Unidos, Truman, tomó la decisión y autorizó el terrible cataclismo atómico, pero igualmente este evento como otros desastres de guerras, también tiene una respuesta obvia: la historia de las guerras, es la historia de la humanidad. En la historia de las guerras, existió otra mente desquiciada que produjo otra hecatombe: la alucinada, obsesiva y demencial mente de Adolfo Hitler.

Pero hubo otras mentes de gran prodigio, entre ellas, la de Thomas de Alba Ericsson. Estos ejemplos son para reiterar que la mente humana puede lograr grandes descubrimientos en pro de la humanidad, pero igualmente puede destruirla o magnificarla por medio del amor o el odio. Aquí surge otra pregunta: ¿amamos u odiamos?
En sicología hay una ley, la ley del olvido. El ser humano nació con la capacidad de perdonar con amor y olvidar. La Madre Teresa de Calcuta, dice,”todos tenemos un pasado que perdonar y que olvidar”.
El ego juega un papel importante en esto de perdonar y olvidar. Si se resiste a no perdonar y mucho menos a olvidar, entonces la persona vivirá con resentimiento, rencor u odio en su alma, puesto que tiene las heridas abiertas que otros seres le han causado. Esto le produce un sufrimiento que le puede generar algunas patologías no sólo a nivel sicológico, sino también somático.
La única forma de salir de esta situación, es perdonar y olvidar los eventos pasados, pues el pasado hay que sepultarlo, es preciso cerrar los círculos para vivir un presente feliz, y ser exitoso.

La intención de este ensayo, es la de mostrar cómo la mente humana con odio, es capaz de trascender los límites de la razón y lindar con la locura para ocasionar daño, o, hacer con amor descubrimientos y alcanzar grandes logros para beneficio de la humanidad.

Ahora bien, el instinto gregario es inherente al ser humano, es decir, vivir en comunidad para satisfacer su necesidades. Para ello, se asocia, conforma la sociedad que está determinada por el estado, en la cual, el individuo renuncia mediante el sufragio universal a su voluntad, y la delega en una voluntad superior que está por encima de él y de la sociedad: el ESTADO.
Hablo del Estado porque los representantes de él, sean grandes potencias o Estados pequeños, son seres humanos dominados por sus mentes y son los que deciden, pues ya el individuo como tal, mediante el “Contrato Social”, ha renunciado a su voluntad individual, para delegarla en una voluntad colectiva, que es el jefe de Estado, (presidente), y ante esto, el individuo es impotente para impedir los desafueros que comenten los jefes de Estado, como son las guerras y otras desmesuras del poder.

miércoles, 25 de agosto de 2010

LLUVIA

Era un infame verano secando flores de violetas
que tranquilas dormían en el remanso
de un edén.
El turbulento verano, como un huracán,
arrastraba mariposas y libélulas que revoloteaban
en el viento de las días,
marchitó las violetas.
Él caminaba bajo un sol de antiguas nostalgias
en busca de recuerdos que naufragaron
en la barca del olvido,
en una tormenta de adioses, sueños, ilusiones y esperanzas fallidas
que la memoria de los siglos aún recuerda.
Después de la borrasca de adioses, sueños, ilusiones y esperanzas fallidas,
llegó ella, Lluvia, y con su feliz advenimiento,
el verano se tornó en primavera,
las violetas renacieron,
y del naufragio emergieron los recuerdos.
Y el poeta dice que él se quedó ahí,
contemplado el milagro de su nombre,
porque ella se llamaba Lluvia,
que con sus gotas de amor, regó el verano que se volvió primavera.